Traducción: ¿teoría o práctica?

Un tema muy machacado desde tiempos inmemoriales pero quizá no tan popular como otros que nos encontramos por la red. Me gustaría decir que esta entrada es una reflexión personal de un tema que considero de interés para mí, así que todas vuestras aportaciones (a favor o en contra) serán bien recibidas (con respeto siempre, claro está) y muy apreciadas.

Desde el principio me lo planteé, pero hasta que he cursado la asignatura Teorías Lingüísticas de la Traducción no había tenido una respuesta firme a la pregunta ¿es necesaria la teoría en la traducción, o solo cuenta la práctica?

Muchos de mis compañeros opinan que la práctica es lo único necesario y critican que cursemos asignaturas de teoría cuando podríamos dedicar esas horas a la práctica. ¿Tienen razón? Pues bueno, solo en parte, según mi punto de vista.

Traducir sin teoría se ha hecho desde siempre. De hecho, la Traductología es una disciplina muy nueva. Cuando leo las traducciones de los clásicos veo que son traducciones buenas, hechas por gente considerada maestros de la traducción. Ellos tan solo se valían de comentarios que en aquella época acostumbraban a hacer a sus traducciones y eso era lo más parecido a una teoría que tenían.

Yo creo que traducir sin teoría es posible, pero no recomendable. Estos famosos traductores preteóricos hacían traducciones porque tenían “muchas horas de vuelo”. Aprendieron practicando y de los errores que cometían. ¿No es esto último evitable? Gracias a las reflexiones y manuales de muchos autores como, por citar algún autor, Hurtado Albir, Newmark o Vinay y Darbelnet (estemos más o menos de acuerdo con sus propuestas), podemos avanzar más rápido: ahora no tendrán que caer todos los traductores en los mismos errores, se les da un empujoncito para poder saltar muchos obstáculos.

Aunque luego las utilicemos de forma inconsciente, es bueno conocer qué hace nuestro cerebro o si es o tiene nombre lo que hacemos al

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utilizar una técnica o estrategia de traducción o al usar un método u otro dependiendo del tipo de texto o destinatario que estemos tratando. Sé que muchos consideran esto innecesario porque “pueden vivir sin saberlo” pero yo creo que es interesante conocerlo.

Si los traductores no conocemos las reflexiones teóricas sobre traducción ¿quién va a hacerlo entonces? o ¿cómo se va a enfocar la didáctica de la traducción si no hay teoría? No puedes (o sí, por desgracia) llegar y decirle a un chaval de primero de carrera: “Toma, traduce este soneto de Shakespeare para mañana sin mirar ninguna traducción ya hecha, a ver qué haces”. Cuando se corrija eso que ha tenido al pobre muchacho con un montón de dudas básicas, como no tenga la autoestima alta se va a quitar de la carrera.

Con un profesor o un texto didáctico bueno, y con esto supongo que todos estaréis de acuerdo, se puede disfrutar mucho de la traducción. El traductor es curioso por naturaleza (o al menos la mayoría lo somos), le encanta leer y ver todo lo existente relacionado con su mundo. Decir NO a una teoría de la traducción no va con la imagen del traductor como persona abierta y dispuesta a todo. Cerrarse no es algo que nos caracterice.

Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo con que creo que es inútil hacernos aprender folios y folios de mala gana mientras estamos agobiados con otras miles de cosas que hacer para luego olvidarlos pronto por haberlos estudiado mal (y no pasa solamente con TeI, sino ya desde el instituto). Quizás el leer mucho sobre ciertos temas y luego reflexionar y poner las opiniones en común sea más productivo, se asimile mejor el texto y, además, ayuda a mejorar la expresión oral y escrita y la autorreflexión. 

Como conclusión, según mi punto de vista, es útil y necesaria la práctica de la traducción, pero más aún si está apoyada por una teoría que ayude a dar los primeros pasos o que sea de interés para una reflexión sobre aspectos de la traducción.

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