La UCI de las lenguas

¿Qué tenemos en contra de nuestra lengua? ¿Qué nos han hecho las tildes, las comas y las letras para que no las empleemos correctamente? No hablo de que en algún momento nos equivoquemos y escribamos algo de forma incorrecta, sino de los casos en los que continuamente se cometen errores.

Las personas mayores que no han tenido acceso a la educación han sido siempre los que más faltas de ortografía han tenido. A estas personas se les perdona porque la mayoría no es que no haya querido aprender, sino que no ha podido. En cambio, ¿cuánta gente hay con un bachillerato o incluso una diplomatura o licenciatura (y muy pronto un grado) bajo el brazo con la que nos sangran los ojos cada vez que nos escriben algo? 

No sé de ningún traductor al que no le hierva la sangre al ver alguna falta. A veces nos tenemos que contener porque a la gente puede sentarle mal que se les corrija. Yo tengo un defecto y es que cuando encuentro un cartel por la calle con faltas de ortografía saco mi bolígrafo y lo corrijo. Hoy os escribo porque si hay algo que me da rabia es que me corrijan algo que yo he corregido y que yo tenga razón. Os cuento lo que me ha pasado:

El presidente de la comunidad de vecinos en la que vivo nos deja cartelitos en el ascensor sobre temas relacionados con la piscina, los aparcamientos y otras cosas de interés para los vecinos (como en todas las comunidades). Como estos carteles están plagados de faltas de ortografía (y algunas bastante graves), yo me ocupo de corregirlos. En uno de los folios ponía: «Les informamos que […]» y yo le añadí un «de» («Les informamos de que […]»). Al día siguiente me encontré que me lo habían señalado, tachado y me habían escrito «No, lista», sin más.  Eran casi las dos de la mañana y no tuve otra cosa que hacer que acudir al DPD y al buscar «dequeísmo», me encontré con la siguiente explicación:

2. Los verbos advertir, avisar, cuidar, dudar e informar, en sus acepciones más comunes, pueden construirse de dos formas: advertir [algo] a alguien yadvertir de algo [a alguien]; avisar [algo] a alguien y avisar de algo [a alguien]; cuidar [algo o a alguien] y cuidar de algo o alguien; dudar [algo] y dudar dealgo; informar [algo] a alguien (en América) e informar de algo [a alguien] (en España). Por tanto, con estos verbos, la presencia de la preposición de delante de la conjunción que no es obligatoria (→  advertiravisarcuidar(se)dudarinformar(se)).

Al día siguiente puse la explicación en el ascensor (que ambas eran válidas, pero «informar de que» es lo que se utiliza en España). Por la tarde alguien ya había quitado el cartel. ¿Me he pasado? ¿Ha sido una explicación innecesaria? Ambas son correctas e igual no tenía que haberlo corregido, pero supongo que será mucho mejor el texto si se puede poner lo que es más correcto en tu país .

Por otro lado, ¿por qué la gente se dedica a corregir algo que está corregido sin argumentos? Si algo he aprendido en la carrera, es que no puedes decir que has puesto algo de determinada manera «porque te suena mejor» sin ninguna fuente (ni fiable ni no fiable). No tiene importancia el hecho de que estuviera bien lo que me han corregido, o que me hayan corregido (yo también tengo errores tipográficos o pongo comas donde no son necesarias), lo que importa es que ya nadie se preocupa por escribir bien.

Estamos hartos ya de encontrarnos carteles llenos de faltas. El año pasado, en la asignatura de Gramática normativa para traductores intérpretes, el profesor nos abrió un foro titulado «La UCI de las lenguas» (por eso he titulado así la entrada). En este foro los alumnos participaron subiendo imágenes que habían encontrado navegando por Internet. Os pido perdón por no poder poneros las fuentes, pero no están citadas en los mensajes, por lo que las desconozco. Aquí van algunos ejemplos representativos:

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Además de en estos ejemplos, también he encontrado faltas de ortografía en documentos importantes como denuncias redactadas por policías (que si no saben escribir en su lengua, a ver cómo van a hacer de intérpretes), en contratos de trabajo o en periódicos importantes, como podéis ver en este artículo de Leon Hunter.

Para terminar, os dejo este artículo de El País, que es bastante interesante, aunque es ya muy antiguo (1999). Un saludo a todos.

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One thought on “La UCI de las lenguas

  1. Hola Laura:
    Me gusta esta entrada, porque me recuerda a mí misma en numerosas ocasiones. Como bien dices, hay cierta tendencia a pensar que el que corrige por encargo es corrector, mientras que el que lo hace porque le nace, es un listillo.
    Estoy segura de que todos hemos sido tachados de listillos, si no abiertamente, por lo bajini 😉

    Yo también me pregunto si tan difícil es entender que es natural que los que nos dedicamos a la traducción, la comunicación y, por tanto, a cuidar el lenguaje, nos pongamos de color gris perla al ver ciertas lindezas.

    Cierto es que algunas veces nos limitamos a comentar sin demasiado entusiasmo (fanatismo, dirían algunos, jeje) por miedo a que nos tilden de listillos o prepotentes. Y bueno, corregir a alguien hablando ya es de ser poco menos que inhumanos.

    A mí, sinceramente, me da lo mismo: todo lo que se corrige con fundamento y desde el respeto está bien corregido. Y todo lo que es discutible, se discute, para eso está el diálogo.
    El que no sepa diferenciar la voluntad de mejorar nuestro uso del lenguaje de la prepotencia, tiene dos tareas: enfadarse y desenfadarse. Y si no que le ponga un lazo…

    Me ha encantado la entrada, un abrazo,

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