Professional communication

Buenas a todos. Casi un mes sin escribir por “culpa” de la Erasmus. Ya estoy asentada en UK, así que voy a hablaros un poquito de un tema que me parece interesante: la professional communication.

Efectivamente, se trata de una asignatura que estoy cursando aquí y que creo que en algunas carreras y grados superiores se cursa, pero creo que debería ser obligatoria o al menos hacer cursillos sobre este tema.

Mucha gente obtiene muy buenas calificaciones a lo largo de sus estudios, asisten a cursos y seminarios de especialización, pero luego fallan en las tan temidas entrevistas de trabajo porque no saben cómo comportarse.

Entrevista

En esta asignatura aprendes sobre el lenguaje corporal y la expresión escrita y oral en una entrevista y ya una vez en un trabajo, las estrategias para solucionar problemas, llevarte bien con tus compañeros, etc. 

Estoy de acuerdo con que esto se puede aprender de forma autodidacta, pero estaréis de acuerdo conmigo en que de esto se debe tener una idea. Creo que no solo es importante para el entorno laboral, sino también para la vida cotidiana y los problemas que se te puedan presentar: desde los vecinos hasta la gente que lleva el papeleo que todos tenemos que hacer para cualquier cosa.

Por otro lado creo que el grado/la licenciatura de traducción ya toca muchos temas como para cargarla más, por eso lo veo más como una formación complementaria casi obligatoria más que como una asignatura. En cualquier caso, tener información sobre este tema puede sacarte de algún que otro lío y a saber aprovechar  al cien por cien todo lo que uno sabe y puede aportar.

¿Y vosotros? ¿Habéis tenido asignaturas/hecho cursos de este tipo? ¿Cómo de importante creéis que es dentro del mundo de la traducción?

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Cómo estudiar traducción sin morir arruinado

Alrededor del globo hay gente que tiene dinero y se puede permitir «tirarlo» en cursos y másteres que no les gustan y al final lo dejan o que ni siquiera van a ninguna clase. Los hay. También tenemos los que tienen dinero y lo aprovechan ampliando su formación con los cursos más caros viajando a cualquier parte del planeta sin que su bolsillo (o el de sus papis) lo note. Bien por ellos.

Como, por desgracia, no es así la situación para muchos (entre los que me incluyo), pongo aquí un pequeño decálogo con consejos para estudiar traducción «barato». Lo pongo entre comillas porque quien algo quiere, algo le cuesta (y en muchos casos no es esfuerzo, sino dinero).

1. Hacer la carrera de traducción

Este punto no es ahorrativo, es simplemente una necesidad. Aunque alguno crea que en la carrera no se aprende nada, que las asignaturas teóricas no valen de ayuda para el traductor y demás argumentos en contra de ella: no hay otra. Todos conocemos el intrusismo que hay en este mundo y lo importante que es (porque te lo van a pedir) que tengamos el título.

2. Asegurarse antes de meterse en un máster

Parece una tontería, pero no lo es. Si no investigas bien todas las posibilidades que hay, no sabrás si te has metido en el máster correcto, si para tu especialidad es imprescindible (aunque sea recomendable) hacer un máster o si hay otras opciones. Además, creo que da bastante rabia gastar una suma importante en un máster y que luego no sea lo que esperabas, o que encuentres otro máster que se adapte mejor a lo que buscabas (y como sea más barato, ya ni te cuento).

3. Cursos online

La existencia de cursos a distancia con tutorías virtuales ahorra gastos de estancia en la ciudad en la que se imparta. Esto nos facilita poder hacer cursos en cualquier punto del planeta sin tener que movernos. Mucha gente cree que un curso por internet no es lo mismo que uno presencial. Claro que no: es por internet. Pero el «papelito» es el mismo. No importa la modalidad que hayas elegido, sino lo que hayas aprendido. Tened cuidado: hay cursos muy caros. También tenéis esos cursos por internet gratuitos sin acreditación que os pueden servir para ampliar conocimientos. En este caso, procurad que la fuente sea fiable y no vayamos a aprender nada que no sea así.

4. Aprovechar las becas

Si sois becarios del ministerio, aquí tenéis algunas posibilidades que os pueden parecer atractivas. Además de tener la matrícula de la universidad gratis, podéis acceder a la famosa beca MEC o a la de la UIMP. La beca MEC es aquella en la que te buscas un curso en un país de habla inglesa, francesa o alemana que dure un mínimo de tres semanas con quince horas lectivas semanales. Te dan una cantidad de dinero, dependiendo del país al que te vayas (creo que el mínimo está en unos 1700€), y tú te administras los gastos de alojamiento, del curso y del viaje. Os recomiendo que busquéis por vuestra cuenta el alojamiento y el curso, que no acudáis a agencias porque os van a pegar un sablazo va a salir mucho más caro. Por poneros un ejemplo, cuando fui hace dos años a Colonia, lo hice a través de una agencia (novata de mí), y me cobraron unos 1200€ por alojamiento y curso durante tres semanas. He buscado, por curiosidad, la misma academia en la que hice el curso en las mismas fechas y durante el mismo tiempo y ofrecen el mismo curso por 695€. Como me den la beca este año, hasta voy a ganar dinero yéndome de MEC. No lo despilfarréis, guardadlos en vuestros ahorros secretos para posibles futuros gastos traductoriles.

Con respecto a la beca de la UIMP (Universidad Internacional Menéndez Pelayo), se trata de pasar una semana en un curso intensivo de inmersión lingüística en una de las sedes españolas de esta universidad. Tenéis que pagar y el viaje y 100€ de vuestro bolsillo (no os ingresan nada). El MEC paga el alojamiento y gastos del curso. Los profesores son nativos y el curso es de verdad muy intensivo. Son muchísimas horas. No recuerdo bien el horario, pero era algo así como de 9:00 a 18:00 con una hora para comer. Además, tenías que asistir a tres actividades por la tarde de las cinco que se proponían durante la semana. Por si fuera poco, el último día había que tener preparada una exposición sobre algún tema. ¿Cuándo lo preparas? ¿Cuándo socializas con los demás? Me pareció agotador y al final me vine sin haber aprendido nada nuevo. El MEC os pide que le enviéis la acreditación que os dan al terminar para probar que habéis hecho el curso. Y nos quedamos con las manos vacías.

5. Buscar un trabajillo

No, no estoy loca si os digo que se puede estudiar el grado de TeI (sí, con su asistencia obligatoria y todo) y compaginarlo con un trabajo. Antes de que me apedreéis, ya sé que la cosa está mala y todo lo que queráis, pero si buscáis, en los cuatro años que vais a estar como mínimo estudiando TeI, seguro que algo encontráis. No os digo que encontréis el trabajo de traductor de vuestra vida ni algo que esté estrechamente relacionado (que si lo hacéis, mejor por partida doble), pero sí alguna cosa para ganaros un dinerillo. Este dinerillo lo ponéis con vuestros ahorros secretos traductoriles para cursos, ayudas para las becas (que muchas veces no llega con lo que nos dan, sobre todo con la Erasmus) y demás. No me avergüenza decirlo en absoluto (a pesar de que gente de mi clase me ha mirado por encima del hombro): yo estudio y trabajo a la vez. Trabajo de teleoperadora de recepción de llamadas por las tardes intermitentemente (dos meses sí, dos no, cuatro sí, uno no…). Os digo que es algo estresante compaginar ambas cosas y que hay momentos en los que me veo hasta el cuello, pero merece la pena. Al final acabo con un dinerillo ahorrado que me ayuda a completar las becas y a no tener que depender de mis padres y sangrarles para salir, hacer cursos y similares. Es algo que puedo poner en el currículum, tengo experiencia de atención telefónica y me ha ayudado a desarrollar mis dotes comunicativas. Pero lo que más me ha enseñado ha sido a organizarme y a que todo es posible si te sacrificas un poco. Es más, ni siquiera he dejado de salir los fines de semana. Os animo a que si podéis lo intentéis.

6. Empezar con programas de licencia gratuita

Sobre todo si estamos estudiando todavía. Creo que lo mejor es utilizar programas gratuitos para empezar, a pesar de las limitaciones que presentan. Si después queremos un programa con más opciones y facilidades, podemos comprar la licencia de uno de pago, pero siempre probándolo antes (todos los programas suelen tener un periodo de prueba gratuito antes de comprarlo). Tenemos que tener cuidado con lo que compramos, que no hay que verlo como un gasto, sino como una inversión como herramienta de nuestro trabajo.

7. Mantenerse informado

Siempre. Hay que estar alerta a todo lo que se nos presente: congresos, encuentros, seminarios, cursos y similares. Tenemos que ver los programas, comparar precios y asistir si vemos que nos va a aportar algo útil en nuestro camino. ¿Medios para enterarnos? Pues los blogs de traducción, redes sociales (Facebook, Twitter), compañeros de clase, profesores (la mayoría no muerde, se les puede pedir información y si les gusta su trabajo igual se preocupan en hacer una búsqueda específica para informarnos).

8. Mira en tu universidad

Aunque parezca que no, la universidad tiene más cosas aparte de másteres y grados. Suelen ofrecer cursos de especialización a precios reducidos para la comunidad universitaria bastante interesantes: cursos de ELE, de inglés y alemán (biosanitario, periodístico, de negocios), de Trados, etc. Además, te dan un certificado de que has hecho el curso y te dan créditos (aunque a los del grado de TeI no nos sirvan).

9. Ser autodidacta

Esto me lo dijo nada más y nada menos que Xosé Castro. Él ha sido siempre autodidacta y creo que muy mal no le ha ido. Yo pienso igual que él, que siempre podemos ser nosotros nuestros propios maestros. ¿Quién no se ha puesto a aprender (con éxito) alguna lengua o toqueteando con ayuda de un tutorial ha aprendido a utilizar algún programa? Supongo que habrá siempre ciertos límites y que no tendremos ningún «papelito oficial», pero si nuestro propósito es aprender, ¿por qué no intentarlo gratis y por nuestra cuenta?

10. Nunca venirse abajo. 

Tenéis que saber que siempre hay alternativas. No importa que no se oferte ahora mismo el curso de tu vida, que no te hayan aceptado en el máster o que no tengas ni para pipas. Hay muchas alternativas entre las que os he citado (y las que no he dicho, porque tampoco he querido dar nombres concretos de herramientas o cursos). Lo importante es tener una actitud positiva y demostrar siempre lo que valemos. ¡Ánimo, traductores!