Soñar es gratis

Me paso las horas traduciendo textos por los que no cobro y que nunca se publicarán, textos que probablemente pocos leerán, textos que son interesantes y están atrapados en una lengua que muchos no comprenden. Pero me gusta. Me encanta. Mi pasión es la traducción y aunque puede que me encuentre en un punto en el que la frustración podría llamar a mi puerta, estoy preparada para no abrirle. O sí. Quizás le abra y le diga cuatro cosas para que no se le ocurra volver.

Desde que he vuelto de Reino Unido sigo en una burbuja de inglés total: intento ver todo en inglés, leer todo en inglés e incluso hablar en inglés en clase en cuanto tengo la oportunidad. Tengo que confesar que ya desde antes de empezar la carrera hacía todo esto (y seguro que la mayoría de vosotros lo hace), pero me aburría porque no entendía todo o me daba vergüenza hablar. Supongo que enfrentarme a una realidad en la que no queda otra que adaptarse o morir me ha ayudado mucho.

Por culpa de la lentitud de la administración de mi facultad es muy probable que este año, aunque las apruebe todas, me quede sin que me den el título (por el tema de pasar las notas de la Erasmus al expediente, que parece ser un proceso muy complejo que tienen que realizar treinta duendes violetas vestidos de oro mientras tocan la gaita y por eso va a llevar un año entero). Ahora no me queda otra que descartar el máster y barajar otras opciones. ¿Buscar trabajo sin el título? ¿Irme a la aventura por ahí? ¿Hacer un grado superior? ¿Empezar otra carrera? Como no quiero pensarlo, me he apuntado a un curso de formadores de ELE y seguramente caigan un par de cursos más este año.

Algunas compañeras han pedido la beca de auxiliar de conversación; otras, han encontrado algún trabajito donde hacer sus pinitos en traducción (¡y literaria!); el resto no se ha ido de Erasmus y puede permitirse hacer un máster.

Pero soñar es gratis. Y yo sueño con que un día haré lo que de verdad me gusta y cobraré por ello. Ya no solo el cobrar y trabajar en algo que me gusta para vivir, sino que de verdad lo que yo haga llegue a los demás y les sea útil. Yo sueño con hacer llegar a los demás aquello a lo que no pueden acceder. Por eso me gusta mucho el tema de la accesibilidad. Por eso creo en que la traducción siempre es posible. Si alguien hubiera dicho, por ejemplo, que traducir la poesía es imposible porque o pierdes la rima o pierdes el contenido, ¿cuánto se habrían perdido los hablantes de otras lenguas? La cultura debe llegar a todas partes y eso es lo que los traductores somos, vías de comunicación entre lenguas y culturas diferentes. Es una profesión preciosa y tengo clarísimo que voy a luchar por dedicarme a ella.

Las traducciones que hago ahora me dan experiencia, me ayudan a practicar por mi cuenta (y también las lee mi madre, así que al menos tienen un receptor) y, además, no todas son en vano. Tengo la suerte de colaborar como traductora con una ONG y un blog de WordPress que sí que me hacen ver que mis traducciones se leen, que llegan y que son útiles. Es la cosa más tonta y quizás evidente del mundo en traducción. Pero me hace ilusión. Traducir me encanta, me preocupo por la reacción del destinatario (que es muy importante), me empapo de cultura, aprendo vocabulario, me hace ilusión empezar una traducción y me da satisfacción terminarla.

Y lo mejor de este tipo de sueños es que con esfuerzo y ganas se hacen realidad =).

El alemán y yo

Por desgracia, el título de la entrada se refiere al idioma y no a un rubio cachas de dos metros con los ojos azules.

La idea de escribir sobre mi relación con el alemán viene por la primera entrada nuevo blog de traducción que tenemos el gustazo de tener de @TraductorJur en la que cuenta cómo llegó a hacerse traductor (y de alemán), así que yo me he animado y ahora cuento por qué elegí el alemán como lengua C.

Como bien algunos sabéis, mi lengua C es el alemán. ¿Por qué elegí el alemán? Al principio me lo preguntaba por curiosidad y ahora casi a modo de lamento. Unos creen que por Rammstein; otros, que porque tengo pinta de alemana; otros, que porque mi primo, que empezó la carrera tres años antes que yo, eligió alemán también. La verdad es que en bachillerato se me había dado bien el francés (de hecho, ahora es mi lengua C-2), pero tiré más para el alemán porque mi padre me dejó entrever que tenía más salidas (y me da que tenía bastante razón) y, además, el sueño de mi madre siempre ha sido poder aprender alemán. Pensé que así algún día podría enseñarle.

Al principio estaba muy contenta y emocionada. El alemán es una lengua tan difícil como interesante. La cultura alemana me encanta: me encanta la comida, la bebida, la fiesta, el arte, el ambiente, etc.

En primero aprendí poquito y, aun así, me fui a la aventura y estuve de beca MEC un mes en Colonia. Es lo mejor que me ha pasado y lo peor que le ha pasado a los demás. Ha sido la mejor experiencia de mi vida porque me lo pasé genial, conocí mucha gente, aprendí mucho alemán y me enamoré de la ciudad. Por otra parte, ha sido lo peor que le ha pasado a mis conocidos porque estoy obsesionada hablando todo el día de lo que adoro Colonia.

Segundo fue más complicado, como es normal, pero aun así aprobé los exámenes sin problemas. El nivel de alemán que teníamos a finales de segundo de carrera era tan bajo que no me atreví a irme a Alemania de Erasmus, como era mi ilusión. Decidí esperarme a cuarto, que quizá tras haber dado traducción general tendría más idea y podría estudiar en mi amada Colonia en cuarto.

Pero esto nunca ocurrió. Mi sueño se desvaneció cuando en tercero me encontré con que la asignatura de traducción de alemán no me aportaría nada nuevo. La traducción directa era frustrante y la inversa era imposible con un nivel tan bajo. En noviembre hice el examen de Erasmus para Reino Unido y ni siquiera me presenté al de alemán porque sabía que no me iba a ir.

Aunque Reino Unido era mi segunda opción, no me arrepiento de estar ahora en Portsmouth. He podido perfeccionar el inglés y conocer la cultura más a fondo. Además, nunca había estado en Reino Unido (Gibraltar no cuenta) y era una oportunidad de conocerlo. Pero no me quiero enrollar hablando de la Erasmus, ya tocará en otra entrada.

Pero no todo es negro porque, a pesar de todo, me sigue gustando mucho el alemán y quiero luchar por él. Es más, hasta los más grandes tienen relaciones tormentosas con el alemán (y si somos de la misma Universidad me da que no somos nosotros, sino el departamento de alemán de la UMA). Durante mi estancia en Portsmouth no tengo ninguna asignatura de alemán (me tengo que preparar Traducción especializada de DE-ES/ES-DE por mi cuenta), así que aquí escucho la radio en alemán, leo periódicos alemanes, traduzco alguna que otra noticia para no perder la costumbre, recopilo glosarios y otros recursos interesantes y estoy haciendo todos los cursillos gratis en Internet que pillo. Tengo un proyecto en mente, que ya os revelaré cuando llegue el momento, también relacionado con el alemán, por lo que no lo he dejado de lado ni mucho menos. En estos meses, por mi cuenta, he aprendido más que en tres años de carrera. ¿Soy demasiado autodidacta, es que ahora tengo más ganas que antes, o es que simplemente he perdido tres años tontamente confiando en unos profesores que no han sabido transmitir lo que saben (porque son gente importante y todo, aunque parezca increíble).

En conclusión: si te gusta algo de verdad, aunque tengas problemas para conseguirlo y creas que no es para ti, lucha por ello. Esto, además de al alemán, se puede aplicar a todo en la vida. No hay que desanimarse, Colonia Roma no se hizo en un día. Ya sé que no os estoy descubriendo Alemania América, pero viene bien recordarlo de vez en cuando, ¿verdad?

Ánimo y un saludo a todos.

La lágrima del traductor

Al igual que la vida del traductor tiene sonrisas (de ahí el nombre del blog) cuando se está orgulloso de una solución que se ha encontrado, de una traducción completa y otras pequeñas cosas que nos hacen a veces tan felices, también están las lágrimas del traductor.

Me refiero a ese momento de frustración en el que parece que no cuadra nada: la construcción es muy rara, la palabra no viene por ningún lado, lo que encuentras no va con el contexto y otras situaciones con las que también muchos os sentiréis identificados. Lágrima de frustración y sensación de estancamiento.

Me refiero a ese momento en el que alguien te revisa la traducción, te hace cambios con los que no estás de acuerdo y no puedes hacer nada: jefe demasiado estricto, no hay posibilidad de comunicación o  es demasiado tarde y ya se ha publicado. Lágrima de impotencia y preocupación porque eso con lo que no estás de acuerdo lleva tu nombre.

Pero, sobre todo, me refiero al momento en el que traduces y sabes lo que significa, encuentras un equivalente próximo, pero no hay forma de expresar al completo lo que dice el original, algún matiz se queda fuera. Se puede alargar y explicar con nota al pie, pero seguirá sin ser lo mismo. Entonces, el 100% de lo que dice el original quedan reservados para los lectores de la lengua original y para ti, el traductor. Tenemos que aprender a ser traidores, por mucho que nos duela. Es lo que podría ser la lágrima de pena porque va a haber cosas que se pierdan tus lectores.

Por otro lado, tenemos la suerte de estar en una posición en la que nosotros no nos vamos a perder ese 100%. Tenemos el poder de saber qué es lo que le damos a los lectores de la traducción y cuáles son los secretos que guardamos la lengua original y nosotros.

¿Traducción en las mejores universidades?

 Hace poco he visto una lista anual de las 400 mejores universidades del mundo. He seleccionado las diez primeras de Europa (por cercanía, porque las mejores están por supuesto en EE. UU.) y he investigado un poco sobre la oferta de traducción que tienen (solamente los undergraduate, no he querido meterme en posgrados y demás). Solo he visto lo que tienen en su página web, así que si alguien ha estado en alguna de esas universidades y quiere corregirme algo, adelante, por favor. Aquí los resultados:

1. University of Oxford (Reino Unido)

Encontramos en  su web el título de English and modern languages:

In your first year […] you will combine learning the language (through comprehension and translation exercises) with literary studies.

 

In your second and final years […] you will continue with language work and translations in your chosen language.

La oferta lingüística incluye: checo, francés, alemán, italiano, griego moderno, portugués y español.

Si, por ejemplo, entramos en el handbook de la asignatura de español, vemos que durante la carrera, muchos exámenes se basan en traducciones directas e inversas de textos literarios actuales, de la Edad Media o del Siglo de Oro.

2. University of Cambridge (Reino Unido)

La Universidad de Cambridge nos ofrece el título de Modern and Medieval Languages y nos lo vende así a los traductores:

For a small number of graduates, the degree is more directly vocational: they become professional linguists (translators or interpreters), usually after further specialised training.

Vemos que en el tercer año hay que hacer un proyecto y que puede ser de traducción:

In the third year, you spend at least eight months abroad, during which time you prepare a project that counts as one sixth of your final mark. This can be a dissertation, a translation project, or a linguistics project.

La oferta lingüística ofrece la posibilidad de combinar dos o más lenguas a elegir entre francés, alemán, italiano, portugués, ruso, español, latín, griego clásico, árabe, hebreo, persa, catalán, holandés, griego moderno, ucraniano, occitano medieval y neolatín.

3. Imperial College London (Reino Unido)

Todos los títulos que he visto son de ingeniería y ciencias. Me ha sorprendido que en algunos títulos se pueden elegir asignaturas relacionadas con francés o alemán aplicado a lo que están estudiando.

Tengo que confesar que pensaba que esta universidad ofrecía algo más de traducción, después de haber visto este verano el curso de traducción audiovisual tan completo que ofertaban.

Ahora bien, he dicho que no me iba a meter en ello, pero por si queréis echarle un vistazo, sí que tienen un máster de traducción (por supuesto, científico-técnica), el MSc in  Scientific Technical and Medical Translation with Translation Technology. Destaco que tiene entre sus optativas algunas asignaturas de TAV, como Subtitling y Dubbing and voiceover

4. ETH Zürich – Swiss Federal Institute of Technology Zürich (Suiza)

El nombre ya lo dice todo. Nada de traducción ni de idiomas por ninguna parte.

5. University College London (Reino Unido)

Aquí sí que hay oferta de idiomas. Tenemos la posibilidad de estudiar Checo, holandés, finés, francés, lenguas asiáticas, lenguas africanas, alemán, latín, griego, hebreo, islandés, italiano, polaco, rumano, ruso, serbio, croata, español, eslovaco, ucraniano.

No hay ninguna asignatura específica de traducción, son todas de lengua y de cultura de la lengua que se estudia.

6. University of Edinburgh (Reino Unido)

Aquí las lenguas a elegir son: Árabe, persa, lenguas celtas, chino, lenguas clásicas, inglés, francés, alemán, español, italiano, japonés, ruso, escocés, estudios islámicos y de Oriente Medio y estudios escandinavos.

De entre todas he elegido el alemán, por ejemplo, y dice que en el cuarto año:

You will take language classes in essay writing, spoken German and translation

Además, aunque esté claro que no es un título específico de traducción, que sabemos que es algo (¿casi?) inexistente en Reino Unido, nos deja entrever la posible salida al mundo de la traducción:

You can also use your language skills more directly for translation, teaching or research.

 

7. London School of Economic and Political Science (Reino Unido)

Igual que la número 4, la pongo porque está en la lista, pero está especializada en otra rama. Ni rastro de traducción, como era de esperar.

8. École Polytechnique Fédérale de Lausanne (Suiza)

Tiene una gran variedad de titulaciones disponibles, pero ninguno que tenga que ver con idiomas o traducción, al menos que haya visto. No me sorprende leyendo el nombre.

9. Karolinska Institutet (Suecia)

Universidad especializada en medicina. Nada que añadir.

10. Ludwig-Maximilians-Universität München (Alemania)

Si mi alemán no me falla (que suele hacerlo con bastante frecuencia), ofrecen inglés, alemán, griego, italiano, japonés, lenguas eslavas y escandinavas y latín.

He entrado, por ejemplo, en el título de Italianistik y le dan importancia a la traducción de textos:

Der Studiengang Italianistik im Bachelor Hauptfach bietet neben der Vermittlung allgemeiner Fähigkeiten in Informationsbeschaffung und Datenrecherche eine fundierte sprachpraktische Ausbildung im Italienischen, die die Bereiche Grammatik, Textproduktion und Textverständnis, orale Kompetenz und Übersetzungskompetenz umfasst, sowie ein kombiniertes fachwissenschaftliches Profil aus literaturwissenschaftlichen und linguistischen Studienanteilen.

Después de ver esto, ¿qué pensáis? Tengo entendido que importancia a la traducción como estudios de grado (o antigua licenciatura) se le da en España, Alemania e Italia, pero, ¿por qué las catalogadas como diez mejores universidades europeas no tienen en cuenta apenas la traducción? ¿Deberíamos meter la traducción dentro de un grado de Modern Languages o en un máster, como hacen en otros países? ¿Cuál es, a vuestro parecer, la mejor universidad de traducción? Por supuesto, no estoy hablando de ninguna de estas.  Me han hablado muy bien de Trieste y de Heidelberg, pero estoy segura de que hay mejores. 

Professional communication

Buenas a todos. Casi un mes sin escribir por “culpa” de la Erasmus. Ya estoy asentada en UK, así que voy a hablaros un poquito de un tema que me parece interesante: la professional communication.

Efectivamente, se trata de una asignatura que estoy cursando aquí y que creo que en algunas carreras y grados superiores se cursa, pero creo que debería ser obligatoria o al menos hacer cursillos sobre este tema.

Mucha gente obtiene muy buenas calificaciones a lo largo de sus estudios, asisten a cursos y seminarios de especialización, pero luego fallan en las tan temidas entrevistas de trabajo porque no saben cómo comportarse.

Entrevista

En esta asignatura aprendes sobre el lenguaje corporal y la expresión escrita y oral en una entrevista y ya una vez en un trabajo, las estrategias para solucionar problemas, llevarte bien con tus compañeros, etc. 

Estoy de acuerdo con que esto se puede aprender de forma autodidacta, pero estaréis de acuerdo conmigo en que de esto se debe tener una idea. Creo que no solo es importante para el entorno laboral, sino también para la vida cotidiana y los problemas que se te puedan presentar: desde los vecinos hasta la gente que lleva el papeleo que todos tenemos que hacer para cualquier cosa.

Por otro lado creo que el grado/la licenciatura de traducción ya toca muchos temas como para cargarla más, por eso lo veo más como una formación complementaria casi obligatoria más que como una asignatura. En cualquier caso, tener información sobre este tema puede sacarte de algún que otro lío y a saber aprovechar  al cien por cien todo lo que uno sabe y puede aportar.

¿Y vosotros? ¿Habéis tenido asignaturas/hecho cursos de este tipo? ¿Cómo de importante creéis que es dentro del mundo de la traducción?

Mi primera experiencia con la traducción de videojuegos

Después de un mes de agosto corto pero intenso, vuelvo con mis reflexiones y experiencias. Además de estar de vacaciones y descansar un poco, también he hecho lo que os dije en entradas anteriores: un curso de traducción y localización de videojuegos del que solo puedo hablar bien.

Esta ha sido mi primera experiencia en la traducción de videojuegos. Desde pequeña me han gustado los juegos, de hecho, en mi casa tengo varias consolas: Gameboy (color, advance y advance SP), Nintendo (DS, 3DS y Wii), PSX, PS2, PS3 y seguro que olvido algo. Sí, destaca que falta una 360, pero no nos llama lo suficiente la atención. Todas ellas (ahora las más modernas, claro) las utilizamos todos los miembros de la familia, como mi hermana pequeña de 11 años que desde muy pequeña ya disfrutaba con juegos del tipo Animal Crossing y ya va avanzando y prefiere juegos del tipo Profesor Layton, Zelda o juegos con títulos en japonés que no sabría escribir. Desde mi hermana pequeña pasamos a mi padre, que, aunque le gustan mucho los juegos de fútbol, también le encantan los juegos de guerra del tipo Call of Duty, sobre todo en su modo en línea para poder jugar con sus hermanos, mis tíos. A mí me gustan los juegos de todo tipo, pero tengo preferencia por los de rol tipo Final Fantasy y de plataformas (Spyro, Crash Bandicoot), que tanto me han acompañado durante mi infancia. Aun así, como tengo una hermana pequeña, también he disfrutado de títulos como el Cooking mama o el Rhythm Paradise. En familia (con mis padres y mis hermanas) jugamos a Buzz (nos encanta el Junior, por cierto), al Singstar, al Guitar Hero/Rock band, etc.

¿Por qué os cuento todo esto? Porque así puedo decir que estoy familiarizada con muchos juegos de diferentes consolas. Esto es bueno, porque así sabré mejor cómo traducir cada cosa.

El curso que he hecho me ha hecho darme cuenta de que aparte del texto, son muchísimas cosas las que van dentro de un videojuego: tener en cuenta los códigos de los programadores para no tocarlos, lo difícil que es cuando no puedes acceder al juego y se dan muy fácilmente los falsos sentidos, las instrucciones de uso o algunas cosas que pueden salir y acercarse a la traducción técnica, lo importante que es tener un glosario y conocer versiones anteriores (si existen) para mantener la coherencia con cosas ya traducidas anteriormente, etc. No estoy descubriendo América para muchos de vosotros, pero a mí me ha despertado el interés en este campo el enfrentarme a esos ejercicios tan variados y tan interesantes. He disfrutado mucho, sí.

También tengo que reconocer que he aprovechado para experimentar y alguno de los ejercicios se los he puesto a mi hermana de 11 años y los ha sabido resolver. Esto es porque ella ha jugado a muchos juegos en inglés y, por supuesto, en español (y algunas veces incluso era el mismo juego) y entonces ella puede contrastar la información. Valdría para esto, pero ahora mismo quiere dedicarse a otra cosa (el tiempo dirá).

Cambiando de tema, un traductor importante me dijo en el ENETI que de la traducción audiovisual no se vive, que hay que completarlo con otras cosas. Yo veo complicado entrar en el mundo de la traducción en general, no os voy a mentir, pero creo que sí que se puede. Todos los estudios que he visto hasta ahora dicen que la TAV está en auge y cada día tengo más claro que quiero dedicarme a ella. Me encantaría despertarme un día y trabajar traduciendo una película de Disney-Pixar, por ejemplo, o en Frankfurt y trabajar para Nintendo. Hay gente que lo ha conseguido, ¿por qué no alguno de nosotros?

Huele a libro

Ahora que es verano tengo parado un poco el blog. La verdad es que estar de vacaciones cansa (aunque a muchos les gustaría estar así de “cansados” todo el año).

Estoy saliendo y haciendo cosas en todo el tiempo libre que tengo, pero me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y que ya es casi agosto. El mes de agosto me va a dejar muy cansada: tengo pendientes un viaje de cuatro días, la Feria de Málaga y el curso de localización de videojuegos de Trágora (que estoy deseando hacer, por cierto). A todo eso hay que sumarle dedicar tiempo a los amigos y a mis traducciones voluntarias y seguir preparando las cosas para mi Erasmus.

Pero lo que hoy quería contaros era otra cosa. Hoy quiero contaros que ayer estuve en una librería de segunda mano (del grupo Uniliber), que se llama El libro errante y está aquí en Málaga. Es un local muy pequeñito inundado de libros sobre todas las temáticas que la gente va vendiendo o donando y otros los compran. Supongo que la gran mayoría de vosotros conoceréis estos sitios y seréis muy frikis de ellos. Siempre encuentro algo nuevo que llevarme, en buen estado y siempre muy barato. Recuerdo haberme comprado libros de lecturas graduadas con CD incluido por 3€, clásicos de la literatura o novelas en otros idiomas por 1 o 2€, un diccionario de italiano Larousse por 5€ o mi última adquisición: un diccionario técnico EN-ES increíblemente completo por solo 8€.

No hay que ir físicamente a la tienda y se pueden pedir los libros por Internet de cualquier librería del grupo, pero a mí me gusta ir allí porque, además del contenido de esos libros, cada uno tiene una historia que contar de su anterior dueño. Además, con tanto ordenador y libro electrónico (de los que no estoy en contra y, de hecho, tengo uno de estos), siempre se agradece oler el papel.

Por último, para los que no conozcáis estas páginas, os dejo enlaces interesantesUniliber, a BookFinder y a The Book Depository (los dos últimos en inglés).

Un saludo a todos y feliz verano (o lo que queda de él).

Herramientas de traducción

¡Buenas a todos! Me alegra poder volver a escribir en el blog porque significa que al fin he terminado los exámenes. Así que espero que os hayan salido bien los vuestros y ahora, ¡a esperar las notas!

Hoy os quería hablar sobre un tema que me preocupa y que llevo varios días maquinando escribir sobre él en el blog: las herramientas de traducción. Ojalá pudiera daros una larga lista con ventajas e inconvenientes de cada una para seleccionar la mejor y saber cuál se adapta mejor a las necesidades de cada persona, pero por desgracia no es así.

En mi universidad al menos, echo en falta algo que me parece totalmente necesario: una asignatura que hable de herramientas de traducción. No puede ser que haya terminado tercero de carrera y hasta ahora solo nos hayan recomendado utilizar diccionarios monolingües, Wordreference, Wikipedia y Linguee. Lo más de cerca que hemos visto algo de memorias de traducción fue una vez en dos clases que vimos OmegaT y en otra clase que nos pusimos a alinear segmentos con Trados. Fin de la historia. 

Tengo miedo porque cuando salga a intentar trabajar de traductora, si quiero empezar en una empresa y tengo la suerte de encontrar alguna, me van a preguntar qué programas de traducción conozco y utilizo. No puedo decir que apenas tengo conocimiento de ello, porque, aunque traduzca bien, se van a ir a por el que tenga esa formación: será más fácil trabajar con él

¿La solución? Cursos e investigar por nuestra cuenta, supongo. Lo que pasa es que no puedo estar haciendo cursos carísimos de todos los programas a ver cuál me gusta (ni mucho menos ir a la aventura a comprarme una licencia, que valen lo mismo que un coche de segunda mano). 

En el ENETI 2012, Miriam Seghiri nos habló de los corpus y me quedé flipando. Ella ha sido profesora mía, tiene unos conocimientos increíbles del tema, al igual que sé que lo tienen otras profesoras, pero no hay ninguna asignatura que introduzca eso en el programa y no nos pueden enseñar. 

Me gustaría que si alguno conoce cursos no muy caros u otro tipo de soluciones a este problema, las comparta dejando un comentario. Sé que en algunas universidades sí que se trabaja con estos programas y que es uno de los miles de problemas de la UMA, por eso me gustaría saber qué podemos hacer los que no tenemos esa suerte. 

Un saludo a todos y feliz verano. 

La UCI de las lenguas

¿Qué tenemos en contra de nuestra lengua? ¿Qué nos han hecho las tildes, las comas y las letras para que no las empleemos correctamente? No hablo de que en algún momento nos equivoquemos y escribamos algo de forma incorrecta, sino de los casos en los que continuamente se cometen errores.

Las personas mayores que no han tenido acceso a la educación han sido siempre los que más faltas de ortografía han tenido. A estas personas se les perdona porque la mayoría no es que no haya querido aprender, sino que no ha podido. En cambio, ¿cuánta gente hay con un bachillerato o incluso una diplomatura o licenciatura (y muy pronto un grado) bajo el brazo con la que nos sangran los ojos cada vez que nos escriben algo? 

No sé de ningún traductor al que no le hierva la sangre al ver alguna falta. A veces nos tenemos que contener porque a la gente puede sentarle mal que se les corrija. Yo tengo un defecto y es que cuando encuentro un cartel por la calle con faltas de ortografía saco mi bolígrafo y lo corrijo. Hoy os escribo porque si hay algo que me da rabia es que me corrijan algo que yo he corregido y que yo tenga razón. Os cuento lo que me ha pasado:

El presidente de la comunidad de vecinos en la que vivo nos deja cartelitos en el ascensor sobre temas relacionados con la piscina, los aparcamientos y otras cosas de interés para los vecinos (como en todas las comunidades). Como estos carteles están plagados de faltas de ortografía (y algunas bastante graves), yo me ocupo de corregirlos. En uno de los folios ponía: «Les informamos que […]» y yo le añadí un «de» («Les informamos de que […]»). Al día siguiente me encontré que me lo habían señalado, tachado y me habían escrito «No, lista», sin más.  Eran casi las dos de la mañana y no tuve otra cosa que hacer que acudir al DPD y al buscar «dequeísmo», me encontré con la siguiente explicación:

2. Los verbos advertir, avisar, cuidar, dudar e informar, en sus acepciones más comunes, pueden construirse de dos formas: advertir [algo] a alguien yadvertir de algo [a alguien]; avisar [algo] a alguien y avisar de algo [a alguien]; cuidar [algo o a alguien] y cuidar de algo o alguien; dudar [algo] y dudar dealgo; informar [algo] a alguien (en América) e informar de algo [a alguien] (en España). Por tanto, con estos verbos, la presencia de la preposición de delante de la conjunción que no es obligatoria (→  advertiravisarcuidar(se)dudarinformar(se)).

Al día siguiente puse la explicación en el ascensor (que ambas eran válidas, pero «informar de que» es lo que se utiliza en España). Por la tarde alguien ya había quitado el cartel. ¿Me he pasado? ¿Ha sido una explicación innecesaria? Ambas son correctas e igual no tenía que haberlo corregido, pero supongo que será mucho mejor el texto si se puede poner lo que es más correcto en tu país .

Por otro lado, ¿por qué la gente se dedica a corregir algo que está corregido sin argumentos? Si algo he aprendido en la carrera, es que no puedes decir que has puesto algo de determinada manera «porque te suena mejor» sin ninguna fuente (ni fiable ni no fiable). No tiene importancia el hecho de que estuviera bien lo que me han corregido, o que me hayan corregido (yo también tengo errores tipográficos o pongo comas donde no son necesarias), lo que importa es que ya nadie se preocupa por escribir bien.

Estamos hartos ya de encontrarnos carteles llenos de faltas. El año pasado, en la asignatura de Gramática normativa para traductores intérpretes, el profesor nos abrió un foro titulado «La UCI de las lenguas» (por eso he titulado así la entrada). En este foro los alumnos participaron subiendo imágenes que habían encontrado navegando por Internet. Os pido perdón por no poder poneros las fuentes, pero no están citadas en los mensajes, por lo que las desconozco. Aquí van algunos ejemplos representativos:

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Además de en estos ejemplos, también he encontrado faltas de ortografía en documentos importantes como denuncias redactadas por policías (que si no saben escribir en su lengua, a ver cómo van a hacer de intérpretes), en contratos de trabajo o en periódicos importantes, como podéis ver en este artículo de Leon Hunter.

Para terminar, os dejo este artículo de El País, que es bastante interesante, aunque es ya muy antiguo (1999). Un saludo a todos.

La clave: no rendirse nunca

¡Chiquilla, siempre estás metida en todo! Es una frase que me suelen decir familiares, amigos y conocidos. Y con razón. Siempre estoy haciendo algo. A veces reconozco que me paso porque me agobio mucho al cargarme con tantas cosas que me es imposible abarcarlas todas. Sin ir más lejos, ahora mismo estoy trabajando por las tardes, en la Universidad por la mañana y también en la escuela de idiomas (a la que, por supuesto, me es imposible ir, así que me examinaré en septiembre). Lo llevo todo bastante bien, aunque hay días en los que estoy muerta. Pero no me importa porque sé que estoy aprovechando el tiempo. Tampoco me dedico exclusivamente a eso, siempre sé organizarme para tener tiempo para salir y despejarme, no todo es el martirio estudio-trabajo.

Ahora viene el verano y justo el día 29 es mi último examen y también es mi último día de trabajo. Lo lógico sería, después de tanto agobio acumulado, relajarme y descansar al menos un mesecito, pero no: necesito estar activa. En principio lo tenía todo planeado: un viajecito a Portugal en julio, tres semanas a Alemania de MEC en agosto y luego de Erasmus en septiembre. Pero, por desgracia, no me han dado la MEC (aún no sé el fallo, pero lo descubriré). Lejos de desanimarme, me he apuntado a un curso de una semana en el mes de julio de la Universidad de Málaga de inglés aplicado al turismo en Málaga, que es bastante interesante. Además, para llenar el vacío de la beca, en el mes de agosto me quiero apuntar al curso de Trágora de traducción y localización de videojuegos, que tiene una pinta excelente (y encima me ahorro 22€ por pertenecer a la AETI).

Con esto quiero decir que si os rechazan algo o no conseguís algo que esperabais ¡seguid adelante! Yo podría quedarme en mi casa llorando la beca, pero no, este curso (que tarde o temprano lo iba a hacer de todos modos) me va a dar otro empujoncito más para aprender sobre algo que me apasiona. Cada vez tengo más claro que todo esto tendrá su recompensa y que cada cosa que aprenda es muy valiosa para mí. Estar más o menos agobiada me sirve para saber organizarme y trabajar bajo presión, algo muy importante en la profesión del traductor. La ilusión y la pasión por lo que hago es lo que me da fuerzas para no rendirme.

Estudiantes de traducción: nuestra formación es ORO. Lo que absorbamos en esta etapa es lo que después aplicaremos y junto con nuestra experiencia nos convertirá en unos traductores excelentes. Cuanto más aprendamos (en cursos, seminarios, encuentros, másteres, posgrados y demás), mejores seremos. Mi sueño es encontrar una empresa que vea en mi curriculum todo lo que he estudiado y se interese por mí no por ese curriculum tan bonito, sino porque he sabido demostrarles en una prueba de traducción todo lo que he aprendido. Me encantaría trabajar en una empresa de traducción y luego dar el salto y hacerme autónoma para poder traducir en pijama, como Eugenia Arrés. Pero todo supone un esfuerzo que hay que hacer y que no me importa y la clave está en no rendirse nunca, en saber que todo llegará. 

Despido la entrada con esta imagen de ~nitzZa para todos aquellos que se sienten agobiados por hacer muchas cosas o incluso desanimados por no ver nunca el final:

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